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Melendi triunfa en el concierto más multitudinario de la XIX edición del Festival Internacional Castillo de Ainsa

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Las entradas anticipadas ya se habían agotado el jueves. Se esperaba una gran afluencia para el penúltimo concierto de la XIX edición del Festival Internacional de música Castillo de Ainsa y la gente no defraudó. Más de 3.000 personas acudieron al recinto para escuchar a Melendi, que vino muy bien acompañado por dos grupos frescos, aunque no muy conocidos: La Pegatina (Barcelona) y la Liga Quintana (Grenoble, Francia).

 

Sobre las 23h, a Adrian, cantante de La Pegatina, le dio un “chungazo” muy fuerte. No se encontraba bien y Melendi se retrasaba más de lo esperado. Producción andaba “loca” porque había problemas, nada nuevo, pero las ganas del grupo catalán eran más fuertes. Los chicos se metieron en el camerino a calentar, para “salir con ventaja respecto al público.

 

Había leído en algún blog que siempre tocan los primeros temas para ellos, para salir con confianza. Parecía ridículo, un mito. ¿Por qué lo harán? Pero sí, esa rumba urbana ya sonaba en el backstage antes de saltar al escenario. Salieron animados, con mucha fuerza. Querían hacer lo que más les gusta: divertir al público y disfrutar con su música.

 

Más de mil personas ya habían accedido al recinto e incluso había alguna pancarta que trataba de llamar la atención de “Tomasito”., pero se equivocaron de día porque Muchachito toca hoy. Por mucho que Adrián (voz) y Rubén (guitarra y voz) se empeñaran en creer que el público estaba allí “para ver otra cosa”, la gente respondió magníficamente a la rumba pegadiza de los catalanes.

 

Temas propios combinados con sonidos ya conocidos, rememorando grandes temas del pasado. El público salió contento y las “niñas”, supuestamente de Melendi, querían algún hijo de Axel (trompeta) y Romain (Acordeón). La Pegatina, que hoy actuará en Mallorca, sigue triunfando allá donde va.

 

Tal fue la expectación creada por los de Barcelona, que Melendi llegó totalmente sólo, sin grandes tumultos. Un poco tarde. Entró en el camerino y fue entonces cuando las fans se agolparon a las puertas para hacerse las ya acordadas fotos. En cuanto salió al exterior todo el mundo se volvió loco: fotos, besos, firmas… Lo tuvieron que sacar de allí sus guardaespaldas a pesar de su gran envergadura.

 

A diferencia de Leiva y Rubén, Melendi no necesitó alfombra roja para llegar al escenario. Cada tres pasos el chaval paraba a hacerse una foto y lo tenían que ir empujando. Un fan, ya cerca del escenario, le pidió una foto. Melendi se volvió, iba a hacérsela, pero el Manager le miró y, afligido, pidió perdón al chico porque “tenía que subir ya”. Bajó la cabeza, todo hay que decirlo, y siguió caminando hacia el escenario.

 

Aunque su manager dice que ahora esta más centrado, sobre el escenario parecía el de siempre. Sus comentarios sobre el amor, las drogas y el rock and roll hicieron recordar al público sus mejores episodios, algunos de altos vuelos. Melendi tuvo buena presencia, entregándo al público de Ainsa todo lo que tenía. El público respondió entonando todas sus canciones. Las niñas gritaban y varias pancartas ondeaban con su nombre entre la gente. Mucho trabajo para los de seguridad.

 

De entre los cabezas de cartel, “Melendi ha sido el más animado, el que mejor lo ha hecho”. Lo dice el público, que ha sido testigo directo durante estas tres semanas. En la última, Melendi le pidió un favor a los de Ainsa, demostrando que sigue siendo el de siempre: “me gustaría que todos juntos volviésemos a traficar”. El asturiano se despidió con este tema (Vuelvo a traficar) de su primer disco (Sin noticias de Holanda), con el que ya encandilara a toda España en 2003. ¡Y lo volvió a hacer! Como ya pasara con Fondo Flamenco, había gente que lloraba porque no querían que se fuese.

 

Un Audi le esperaba en la rampa del escenario, listo para recogerlo y salir pitando hacia Madrid. Ni siquiera recogió los sostenes, al menos tres, que le lanzaron durante el concierto. Un saludito a las numerosas fans antes de entrar al coche, una sonrisita y adiós muy buenas. Era el turno de la parte internacional de la noche: La Liga Quintana.

 

Sobre las tres de la madrugada, los cuatro componentes del grupo francés saltaron al escenario con una propuesta arriesgada. Fusionar dos estilos tan diferentes como el rock y la música electrónica es complicado, pero consiguieron que las 500 personas que quedaban en el recinto disfrutaran de la fiesta.

 

A pesar de venir del país vecino, Piero (voz) demostró por qué canta en español. A los cuatro músicos les encanta la cultura española y, por vinculación propia del cantante, especialmente Aragón. Bumburi apareció en escena, aunque no de cuerpo presente. La articulación de la voz y la forma de cantar del de Grenoble recordaban al Enrique los mejores tiempos, durante su etapa en Héroes del Silencio.

 

Piero, que se confiesa gran admirador del grupo aragonés, tenía más sorpresas reservadas para el público. Junto a sus compañeros Ben (ritmos), David (guitarra) y Simón (bajo), el cantante demostró ser todo un hombre orquesta. La armónica, la flauta travesera, la guitarra y un megáfono pasaron por las manos de este “personajillo” para deleitar a los últimos acólitos musicales.

 

De esta manera, el penúltimo día de la XIX edición del Festival Internacional de música Castillo de Ainsa dejaba un muy buen sabor de boca entre el público, que se marchó anoche más que satisfecho. La música en Ainsa toca a su fin un año más. Ya sólo queda ver si las actuaciones de Muchachito Bombo Infierno, Morodo, Acento, China Chana y Chico Trujillo ponen un buen punto y final a este mes de música en tierras Sobrarbenses.


Urko Del Campo

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